Jimmy McShane: el paramédico que se volvió “Tarzan Boy”

  • El integrante de Baltimora estaría cumpliendo este 23 de mayo, 61 años.

Los 80 fueron los años más eclécticos que recuerda la música popular contemporánea. Maquillajes, extravagantes y coloridos atuendos, hombreras, sintetizadores, baterías eléctricas, todo ello nos envolvió en un periodo en el que la imagen consolidó su predominio en la industria musical. En medio de una jungla de propuestas artísticas, una canción nos hacía un particular llamado de la selva (“wooah-oh-a-whooh-ah-oh-ah”), un grito que se volvería uno de los símbolos de aquella década salvaje.

Es exactamente el 12 de abril de 1985. Un león, un tigre, una cebra, un cantante con traje de leopardo y hasta una pelea en cámara rápida entre Tarzán y Godzilla… todo se une en una presentación que muestra lo extravagante que fue la década de los 80. Aquí tenemos a Baltimora con su mayor éxito, Tarzan Boy, en unas imágenes que corresponden al programa “WWF Club” de la entonces Alemania Occidental. Sin embargo, Baltimora fue un proyecto musical italiano.

Tarzan Boy es una canción ligada al género del Italo Disco, una corriente musical de la cual hemos hablado antes. Este tema, que puso a todos a bailar, fue compuesto por el italiano Maurizio Bassi (música) y la estadounidense Naimy Hackett (letra), una dupla que creó todas las canciones del exitoso álbum debut de Baltimora, “Living in the background”, lanzado en 1985.

“Living in the background”, álbum de 1985 que incluyó “Tarzan Boy”.

Baltimora nació en Milán a principios de 1984, cuando el músico y productor Maurizio Bassi buscaba gente para un nuevo proyecto. Y consiguió buenos músicos: Giorgio Cocilovo (guitarra principal), Claudio Bazzari (guitarra rítmica), Pier Michelatti (bajo), Gabriele “Lele” Melotti (batería) y el propio Bassi (teclados y voces). Melotti, por ejemplo, llegaría a ser parte de la orquesta del Festival de San Remo en las ediciones de 1990, 1991 y 1992.

Sin embargo, no hay que olvidar que eran los años 80. A Maurizio Bassi le faltaba alguien que fuera la imagen del grupo. Ese año de 1984 llegó a Milán el paramédico norirlandés James “Jimmy” McShane, quien tenía una pasión: el baile. Fue así como Bassi lo conoció e incluyó en el proyecto Baltimora. Ese hombre que han visto en el primer video, vestido de traje de leopardo, es Jimmy McShane.

En una entrevista con Dick Clark, uno de los íconos de la TV estadounidense, McShane contó que comenzó en el baile a los 7 años y que tiempo después se fue a Londres, donde estudió teatro y aprendió a cantar. “¿Cómo así un irlandés terminó en Italia?”, le preguntó Dick Clark. McShane dijo que se enamoró de Italia desde que se estableció en Milán. “¿Hablas italiano?”, le preguntó Clark. “Sì, molto bene”, contestó el paramédico norirlandés.

Pero la vida de McShane no fue sencilla. Según el diario norirlandés Belfast Telegraph, durante su adolescencia, McShane sufrió no solo el conflicto armado interétnico en Irlanda del Norte, sino también la homofobia en su ciudad natal de Londonderry. La situación lo llevó a viajar a Londres, donde, luego de estudiar teatro, intentó sin éxito ingresar a la escena del West End (la zona que alberga la mayoría de teatros en la capital británica).

McShane se vio forzado a volver a Londonderry, donde trabajó como paramédico de emergencias en la Cruz Roja, atendiendo en su mayoría a las víctimas de la violencia paramilitar en Irlanda del Norte. Un viejo amigo de la escena londinense le ofreció trabajo como bailarín de apoyo de la cantante inglesa de música disco Dee D. Jackson, quien se alistaba para una gira por Europa. Fue durante una temporada en Italia que McShane fue contactado por Maurizio Bassi, para crear así el proyecto Baltimora.

Discos sencillos de “Tarzan Boy”, con diseños de cómic (1985).

Por supuesto, Tarzan Boy arrasó en el verano europeo de 1985. En Italia, Jimmy McShane fue uno de los artistas invitados al Festivalbar 1985, realizado en la histórica Arena de Verona. Mientras que en España, McShane fue convocado para una presentación especial que Televisión Española transmitió en la Navidad de dicho año.

La canción, incluso, inspiró un merengue lanzado en 1986 por The New York Band, cuya letra en español habla del deseo de escapar del mundo y de su civilización (“Caminar por las selvas oscuras, entonar cualquier canción, y contarle a todas las jirafas e hipopótamos salvajes cómo es el mundo de hoy. Quiero estar sumido entre las selvas, quiero ser un Tarzan Boy, recorrer moradas de leones, leopardos y estar lejos de la civilización”). The New York Band fue un grupo apadrinado por un conocido nuestro: el dominicano Wilfrido Vargas. Así que a este video súbanle el volumen.

Tarzan Boy fue también un gran éxito en Estados Unidos, sobre todo luego de que Jimmy McShane se presentara en programas de moda como Solid Gold o American Bandstand. De hecho, la canción permaneció seis meses en el ranking Billboard, hasta donde llegó al puesto 13.

Sin embargo, la canción no ha sido ajena a la controversia. No son pocos los que sostienen que quien realmente canta el tema es el italiano Maurizio Bassi, y que McShane fue quien “cedió su imagen sin que de su garganta saliera una sola nota”, como señalan el diario español El Correo y el sitio web de Billboard. Eran los años dorados de MTV, donde la imagen ya tenía más importancia que la destreza para el canto.

Aunque Baltimora es considerado en Estados Unidos como un one-hit wonder (maravilla de un solo éxito), otra de sus canciones fue conocida en diversos países. Escúchenla.

Una vez terminado Baltimora, se le perdió un poco el rastro a Jimmy McShane, quien optó por dejar el negocio de la música. En 1994, el norirlandés decidió volver a instalarse en Milán, donde desgraciadamente se le diagnosticó el virus del VIH/sida. Después de que los médicos le dijeron que no había cura, McShane decidió pasar el epílogo de su vida en Irlanda del Norte.

Al igual que Baltimora, Jimmy McShane tuvo también una vida corta, pues falleció un día como hoy, el 29 de marzo de 1995, apenas a los 37 años de edad, en su ciudad natal de Londonderry. Aquel día, un portavoz de la familia mencionó: “(Jimmy) ha afrontado la enfermedad con valentía y ha muerto con gran dignidad”.

Titicupón