Gustavo Cerati: antes que todos despierten nació una leyenda

El mismo año que nació Robert Smit, Steven Morrisey, Richie Sambora, Bryan Adams; Gustavo Adrián Cerati conoció la luz. La mañana de aquel 11 de agosto de 1959 centellearon con las primeras luces de las 6:30, el llanto de un bebé que delató con su voz la premonición de quien más tarde se convertiría en un ícono del rock en español.

Lilian Clark lo trató suavemente, lo reposó sobre su pecho y no paró de llorar de felicidad. Ambos experimentaron en ese pequeño habitáculo el misterio más sublime de la evolución humana. No lo supo entonces, pero así nació una leyenda en Latinoamérica que hoy hubiera cumplido 58 años.

“Ese pequeñito, rosado y rubio, era el que yo había acariciado con mis manos y mi alma durante largos nueve meses. Y fue un milagro, como lo suponía, claro que idéntico milagro festejaba otra mamá primeriza en la habitación contigua, pero quién me iba a quitar la idea de que mi Gustavito era el mejor de todos”, narró en el 2013 la señora Clark.

Gustavo creció en el barrio de Barracas, ciudad de Buenos Aires, en Argentina, en un departamento que su padre, Juan José Cerati, alquiló a mediados de los 50 cuando su esposa quedó embarazada. De chico, el benjamín de la familia sintonizó con los cómics y en este trance creó un héroe que bautizó como ‘Supercerebro’, un personaje con poderes similares al hombre de acero de DC.

Este acercamiento le permitió más tarde definir en el tema ‘Ciudad de la furia’, del álbum Doble vida (1988), al hombre alado que vigila la noche, “que extraña la tierra”. La influencia de su niñez era el mejor insumo para las clásicas composiciones que fijaron la línea de sus creaciones.

Su infancia y adolescencia transcurrió entre los vinilos de Yes, Génesis, Luis Alberto ‘El flaco’ Spinetta y lecturas sobre eventos sobrenaturales, ovnis. El amor a primera visto no tocó su corazón, sino sus dedos cuando rozó con delicadeza las cuerdas de nylon de su primera guitarra. El living de su casa se transformó entonces en su primer estudio donde constituyó inmortales composiciones, como ‘Cuando pase el temblor’. (Álbum Nada Personal, 1985)

The Police, The Cure, David Bowie, Queen, Deep Purple, entre otros, ya sonaban con la emergente resistencia musical al otro lado del continente. La influencia en Latinoamérica apenas se asomaba, pero la cultura underground dibujaba un perfil que Gustavo asimiló paralelo al mainstream, con ‘Zeta’ Bosio y Charly Alberti, con quienes formó en 1982 ‘Los Estereotipos’.

Antes del génesis de Soda Stereo, Zeta y Gus seguían el rastro que les inspiraba la banda de Gordon Mattew (Sting), Andy Summers y Stewart Copeland. Precisamente en el 82′ The Police se presentó en Argentina y se presume que ello fortaleció la fórmula que cocinaban tras experimentar con Richard Coleman, Daniel Melero, Andrés Calamaro, entre otros, un trío estable para el nacimiento oficial de la mítica banda en 1983.

La música de Gustavo no ha perdido vigencia, desde la eternidad aún nos hace soñar con las mismas cosas, sumergidos en una narcosis hasta que pase el temblor; “la imaginación este viernes todo lo puede”, habría dicho. Más allá de la persiana de su recuerdo no existe nada personal, somos cómplices del genio que nunca puso pretextos hasta el día de su muerte. Naciste como te fuiste, Gustavo, como un prófugo que no quería nada con este mundo, porque no eras de aquí.

Datos

-Soda Stereo se formó en 1982 y hasta 1995 parió 7 álbumes. La banda se separó oficialmente en 1997 (Soda Stereo-1984, Nada personal-1985, Signos-1986, Doble vida-1988, Canción animal-1990, Dynamo-1992- y, Sueño Stereo-1995.

-La carrera como solista de Gustavo comenzó en 1993, cuando lanzó el álbum Amor Amarillo. En 1999 fue Bocanada, Siempre es hoy en el 2002, Ahí vamos en el 2006 y Fuerza Natural en el 2009.

-La épica frase “Gracias totales” tuvo lugar en el concierto de despedida de Soda Stereo, en 1997, al finalizar el tema emblema ‘De música ligera’.

-Diez años después, en el 2007, el trío se vuelve a juntar para la gira ‘Me verás volver’.

Titicupón